Vidriera

Todo negocio
un café, un banco, donde te cortan el pelo
es un escaparate
de ventanales inmensos y luces brillantes
donde la exposición en vidriera
sos vos—vos, hecho producto,
y todos te miran a su paso
y vos mirás a todos desde tu silla
y varios anhelan estar en tu sitio
y vos disfrutás ser el centro de anhelos.

¿Hace ruido el árbol que cae cuando no hay nadie para escucharlo?

Si suena la alarma de un auto y no hay nadie para escucharla, ¿hace ruido? Sí, hace un quilombo infernal que perfora los tímpanos de todos a su alrededor menos, eso sí, del dueño, que misteriosamente es el único que no lo escucha nunca. A los demás sólo nos queda putearlo mentalmente y esperar que el ruido del orto se apague de una vez. Cosa que hace—o parece hacer—cuando se llama al silencio. Crees que fue desactivada y empezás a retomar la calma y es el momento exacto, ni un segundo más ni uno menos, en que vuelve a largar su sinfonía hiriente.

Si viera a un tipo aprovechar la indiferencia para robar el estéreo, sólo por revancha—le agradecería.