Inocencia

Su coordinación es imperfecta, lo mismo que su perspectiva y la noción de su cuerpo. Quiere agarrar la pelota, pero se pone demasiado cerca y la patea cada vez que se agacha estirando los brazos. Así lo intenta cuatro o cinco veces hasta que frustrada se larga a llorar y llama a su mamá; la pelota, medio metro más adelante, parece decir “yo no tuve nada que ver, no es mi culpa”.