La despedida

Un beso dulce que sabe amargo,
un abrazo que no se puede soltar;
una sensación convertida en nostalgia,
un recuerdo que empieza a asentar;
una emoción que sufre contenida,
una aflicción que no se quiere mostrar;
una voz cohibida que calla mucho,
una mirada triste que no para de hablar.

Una profunda mirada intenta retratar
como una cámara de fotos emocional;
una acariciante mano busca esculpir
los rasgos frágiles de una presencia sutil;
una certeza estéril el saber que es lo mejor
porque la separación igual rompe el corazón;
una fría y monótona voz se interpone al dolor,
la del guardia que exhorta al último adiós.

La tristeza que se expresa rendida,
la humedad que se queda contenida;
el alma que se contrae afligida,
el dolor que crece y aniquila.

Una calma que demora en llegar,
una zozobra que no se puede ocultar;
una rutina que ayuda a olvidar,
una realidad que obliga a continuar.

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